Amparó Baró
ya no da collejas
en ‘El Internado’
Muchos la recuerdan como Sole en ‘7 vidas’, pero Amparo Baró ha cambiado de registro en ‘El Internado’, la serie que emite Antena 3 los jueves a las 22:00 horas. Las míticas collejas que repartía en la producción de Telecinco han sido sustituidas por una gran ironía y una dosis de misterio en su nuevo papel de Jacinta, la gobernanta del internado La laguna negra. “Ya no doy collejas, pero no se me suben a la chepa”, afirma entre risas la veterana actriz. “Jacinta no tiene nada que ver con Sole. Bueno, en una cosa, la edad. Además, ‘7 vidas’ era medio teatro medio televisión, por el público que nos veía en el plató, y ‘El Internado’ parece cine, que hacemos una película cada semana”.
Su personaje tendrá “una relación especial, casi maternal con el personaje de Marta Torné, María, porque le recuerda a ella cuando era joven”, añade Amparo. “Me encanta trabajar con gente joven porque me rebitaliza”, admite la actriz.
No se libra de las escenas duras
Pese a su edad, Amparo no se libra de hacer escenas duras “como grabar a las doce y media de la noche en la casa de campo con mucho frío. Además nos perdimos”, recuerda. “Era increíble que, de repente, aquello parecía que se había hecho de día. Gran iluminación, efectos asombrosos, niebla…”
Le piden collejas por al calle
‘El Internado’ tiene una audiencia de más de cuatro millones de espectadores todas las semanas, a Amparo le siguen pidiendo por la calle que reparta collejas, como hacía antes. “La semana pasada se me acercaron unos chicos en la calle y me pidieron por favor les diera una colleja. Se la dí, claro”, asegura.
Jacinta, unamujer autodidacta y luchadora
Nació en el pueblo cercano al Internado en el seno de una familia humilde. Movida por un insaciable afán de superación, pronto emigró a la ciudad donde aprendió rápido de la vida y se convirtió en una mujer autodidacta, luchadora. Pero chocó frontalmente con el machismo de la época y le costó salir adelante. Era demasiado lista para sus contemporáneos varones.
Cuando volvió a su lugar de origen, encontrótrabajo en el Orfanato La Laguna Negra, donde pudo desarrollar su instinto maternal ayudando a los niños, con los que siempre mantiene una relación peculiar: les mantiene a raya y ellos no pueden vivir sin ella.
El único hombre que consiguió doblegarla, le dio una hija que perdió en extrañas circunstancias. A partir de entonces, Jacinta se quedó sin ilusión de vivir, pero jamás muestra sus debilidades. Héctor (Luis Merlo) es la persona a la que más quiere en el mundo, con el que mantiene una relación sincera y sin fisuras, que le reconcilia levemente con los hombres.